ACEPTANDO E INTEGRANDO A MI PADRE
ACEPTANDO E INTEGRANDO A MI PADRE
Por Ignacia Solar
Hoy siento que he fortalecido mi identidad y mis pasos en la vida, gracias al profundo proceso de crecimiento y empoderamiento que he hecho a través de la Biodanza Terapéutica. He danzado mi dolor, mi rabia y mi frustración, me ha servido para sentirme liviana y liberar aquellas emociones que me limitan ser la mujer que deseo. He reparado mi sentimiento de abandono en cada abrazo, red afectiva y caricia que he dado y recibido a los seres que acompañan mi camino a través de la Biodanza. Es un proceso lento pero que genera estabilidad emocional a medida que cultivas un vivir integrado desde tu pensar, sentir y actuar.
En mi proceso de conciliación con mi padre, rescato la importancia de hacerme cargo de quien soy hoy día, más que culpar o responsabilizar a mi padre -por el pasado- de mis inseguridades y dificultades. Sé que él tiene su propia historia y que ha dado lo que puede desde su nivel de conciencia. Este fue el primer paso para mi proceso de sanación: la empatía.
Durante 7 años he explorado y descubierto mis potenciales a través de la Biodanza, permitiéndome ser la que quiero ser, sin juicios ni culpas, desarrollando lo que llamo: mi creatividad existencial, así como el árbol despliega sus ramas en todas las direcciones posibles para crecer y encontrar su plenitud.
Biodanza significa: la danza de la vida (danzo mi vida). A través de ella me he dado la oportunidad de evolucionar, de quemar etapas e ir profundizando y siendo más lúcida en mis procesos, superándome a mi misma, lo que significa permitir el cambio y no quedarme estancada en situaciones que no me hacen bien. Así mismo, he resignificado las heridas de mi historia en conciencia, salud, en libertad y amor propio, a través de la conexión con el cuerpo y mis emociones. Me he reconciliado con mis padres y cada suceso doloroso que he vivido con ellos, con el objetivo de enfrentar y reconocer; sacar a la luz todo aquello que me produce sufrimiento y querer transformarlo en luz y autoestima. Hoy sigo en el proceso de aceptar la que soy con mis luces y sombras. Mi identidad se hace mas consistente al integrar mi dificultades y no victimizándome por ellas.
Cuando mis padres se separaron, sentí que mi padre me abandonaba. En un principio fue difícil aceptarlo, tenía mucha rabia y frustración al verme débil e insegura en mi vida por estas circunstancias. Además, mi padre, al ser conservador, insistió siempre en que yo estudiara una carrera que me diera buen pasar económico. Yo, una mujer artista, queriendo conectarme con lo esencial, nunca di mi brazo a torcer, no estaba dispuesta a fallarme, a pesar de sentirme profundamente rechazada por él. Hoy soy feliz con el camino que elegí, pero internamente quedó una herida dolorosa por ser “la hija que desilusiona a su padre”.
Decidí compartir y liberar mis emociones con mi grupo de Biodanza, necesitaba sanar la culpa y la auto descalificación. Uno de los pilares de la Biodanza Terapéutica es el grupo, es esencial la energía colectiva que se genera en ese espacio, ya que funciona idénticamente como un útero externo que nutre, acoge, cuida y ama a cada uno de los participantes. “La Biodanza Terapéutica produce ambientes grupales favorables que dinamizan y facilitan los procesos de autodescubrimiento, reparación afectiva y emocional donde la superación de traumas, estancamientos y dificultades relacionales, son considerados como objetivos de las sesiones” (Ricardo Vicens, Director de la escuela Biointegración de Biodanza Terapéutica).
Así comencé un proceso que aún no termina, de aceptación de mi padre y su influencia en mi. Aprendí a vincularme con mi padre desde la empatía y los límites saludables. Aún hay aspectos de él que no me gustan, pero en vez de rechazarlo y estar a la defensiva, mantengo mis límites claros en relación a sus opiniones y su visión de la vida, no tomándome todo personal y entendiendo que desde su historia él hace lo que puede. Con esta actitud y manera de vivir evito angustias, rencores, malestares y estoy segura que también enfermedades, sin dejar de compartir desde el cariño con él.
Mi identidad se conforma desde el valor que le doy a mi vida (autoestima) hasta la capacidad de atreverme a cambiar, de no encasillarme en una sola manera de ser; soy moldeable, todo lo vivo en movimiento y transformación. Si me limito a una sola forma, no estoy a favor de potenciar mi vida, por el contrario, estoy reprimiéndome, estancándome, lo que significa dejarme morir.
La Biodanza Terapéutica es un espacio en donde me siento aceptada con mi luz y mi oscuridad, acompañada de corazón en mis caídas y vulnerabilidades, como también estimulada a potenciar mi belleza y la realización de mis sueños.



Comentarios
Publicar un comentario